Hacia la pobreza extrema.Los Estados y políticos se olvidan de su propio pueblo

Augusto Valle

 

Hay dos escenarios y diferentes formas en las que Nicaragua ha sido golpeada por diversas crisis en los últimos años, pueden ser fenómenos de fuera de la frontera como dentro del territorio, poniendo la cara y saliendo adelante a pesar de las incertidumbres a la vuelta de la esquina. Para el año 2008, aunque débilmente, pero fue golpeada por la crisis financiera producto de la burbuja hipotecaria que puso en jaque a las economías más grandes y bajo la lupa al sistema financiero mundial.

 

Al igual que al resto del mundo a Nicaragua le llegó su turno en 2009 con una disminución de 3.3% del PIB con respecto al año anterior, aunque se tuvieron buenos programas gubernamentales la contracción en las inversiones, principalmente la extranjera, era indudable. La recuperación para el año 2010 viene sin duda de la mano de los productores nacionales y el dinamismo de las exportaciones a pesar de las restricciones de créditos de la banca debido a los riesgos y el escenario hostil que se había pasado en años anteriores, Nicaragua funciona como una empresa pequeña que trabaja sola, sin jefe, a pesar de lo que sucede a su alrededor, trabaja y se recupera.

 

Sin embargo, a partir del año 2018 el escenario es muy diferente al de los años anteriores, el estallido social producto del incremento en el porcentaje de aporte al seguro social de 6.5 a 7% sobre el salario y aumento a las contribuciones patronales ocasionó que el país entrara en una etapa de disminución de la producción por las huelgas, cierre de empresas, inseguridad ciudadana y una serie de delitos a los derechos humanos más fundamentales, para ese año el riesgo país había disminuido a B- por debajo de El Salvador otorgado por la agencia calificadora Fitch Ratings (por debajo de Guatemala y Costa Rica) esto fue gracias a la contracción en la que entraba el país, el alto déficit fiscal y las restricciones financieras internas y externas. Moody´s le había dado una calificación de B2 (por debajo de Honduras y Costa Rica, pero por encima de El Salvador).

 

Mientras que Standar and Poor´s publicaba una calificación de B- para Nicaragua (por encima de El Salvador que tenía la peor calificación de las economías centroamericanas evaluadas ese año), esta calificación significaba una perspectiva negativa debido a los problemas planteados anteriormente y que se traducen en menos inversión extranjera, menos empleo y menos ingresos para las familias. ¿Por qué se llegó a tanto?, Todos los sucesos acontecidos a lo largo del año no dieron una señal de mejoría en la economía, al contrario seguían haciéndose más grandes las brechas entre los intereses de un grupo y los intereses del otro grupo impactando sobre la forma y los riesgos de hacer negocios en Nicaragua.

 

Los reflejos de esa inestabilidad no se vieron solamente en los estados financieros de las medianas, pequeñas y grandes empresas sino también en los balances de los hogares nicaragüenses y los pequeños y medianos productores que a pesar de las diferencias surgidas en la capital vieron incrementarse los precios de los insumos agrícolas, materia prima, transporte, los costos de hacer negocios y el costo de los productos dentro de la canasta básica, sin incluir los recortes de personal, las pérdidas de días laborales que impactó en la productividad y al final termina incrementando las tasas de desempleo.

 

Mientras Nicaragua se encontraba atrapada en una crisis de lucha de poderes, con miles de familias a la espera de una respuesta y posiblemente a un paso de cruzar la línea de pobreza hacia una línea de pobreza extrema porque la crisis fue lo que les dejó, para el año 2020 ingresa vía aérea el primer caso de Coronavirus para incrementar el riesgo y la incertidumbre en el territorio, sin embargo la temporada de huracanes fue la época que trajo consigo 2 huracanes es posiblemente la que con toda seguridad obligue a las familias a dar ese paso al cual le temían.

 

La ola de desempleos que ya supera el 10%, destrucción de viviendas, destrucción de los cultivos, destrucción de carreteras y puentes aun cuando el MTI ha dicho que las carreteras que conectan a Nicaragua no han sufrido daños y se reactivarán pronto. Las áreas cultivadas de frijol, maíz, café y otros productos de consumo básico y que emplean a muchas familias en la zona del Norte con salarios de subsistencia, probablemente estén perdidos.

Y aunque Nicaragua ha luchado y salido a pesar de las adversidades acontecidas en el pasado, 3 golpes fuertes requieren de medidas urgentes para resolver esta situación, la cual tiene que estar de cara a los más de 3 millones de nicaragüenses que este año estén entrando en una situación de pobreza general y extrema, ya que si se continúa por el mismo camino, los programas de reducción y eliminación de la pobreza no se cumplirán, se abandonará a estas familias a su suerte cuando es obligación del Estado responder a los intereses de los habitantes.

Todo ello obligará a que las familias saquen a sus hijos/as del sistema educativo por emplearse en alguna ocupación en el sector informal u obligarlos a emigrar y amarrarlos a arrastrar los patrones de pobreza de sus padres, el analfabetismo, y cometer el delito de prohibirles su derecho a la educación, recreación y una vida digna que tanto hace eco en los discursos y campañas electorales y que hace sarcasmo del hambre de quienes esperan que el Estado pueda gestionar fondos para solventar su déficit presupuestario eterno y destinarlos a educación gratuita, salud, vivienda e infraestructura, pero que las sanciones externas detienen porque se sigue el juego político a costa de los inocentes.

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